viernes, 5 de abril de 2013

CREANDO HÁBITOS DE LECTURA


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Los expertos aseguran que es precisamente en la primera década de la vida cuando las personas pueden adquirir este hábito; en esos diez primeros años se tiene la oportunidad de asimilar para siempre el placer de leer, afirman que se aprende a disfrutar de la lectura y, por lo tanto, hay que ser conscientes de que se trata de una actividad que se puede enseñar.
Para ello, es básico el núcleo familiar. Enseñar a leer es la asignatura que los padres y las madres deben transmitir a sus hijos e hijas, teniendo en cuenta siempre su carácter, motivación, apetencias e intereses. En definitiva, deben asumir el reto de estimular la curiosidad por los libros. Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que acabe formando parte del tiempo libre, igual que ver la televisión o jugar.
En edades muy tempranas serán el padre y la madre los que directamente ejercerán esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se irá ampliando, y serán los propios niños y niñas quienes decidirán cuánto, cuándo y dónde van a leer.
SUGERENCIAS DE LIBROS POR EDADES



EN LOS DOS PRIMEROS AÑOS de vida los libros serán un elemento más para descubrir, morder y tocar. Existen en el mercado ejemplares de tela y plástico, sonoros y sensoriales.
ENTRE LOS 2 Y LOS 4 AÑOS, el libro comienza a ser diferenciado como tal. Triunfan los que enseñan de una manera distinta los elementos que están aprendiendo: la diferencia entre el frío y el calor, arriba y abajo, dentro y fuera, diferentes texturas… También son recomendables libros sobre el Sol, la Luna y los planetas.
DESDE LOS 4 A LOS 7 AÑOS, el niño comienza a desarrollar su identidad individual. En esta etapa es fundamental la imaginación, pero con historias narradas dentro de la lógica a la que habrá que sumar un final feliz.
ENTRE LOS 7 Y LOS 9 AÑOS. La edad de los porqués comienza a los siete años y dura, al menos, hasta los nueve. En esa etapa todo es blanco o negro: los buenos son muy buenos, los malos muy malos, y todo desprende grandes dosis de imaginación…
ENTRE LOS 9 Y LOS 12 AÑOS es el momento de las aventuras, de la ciencia ficción, del amor sin melodrama. Así comienzan a introducirse en las  novelas de misterio y aventuras con protagonistas chistosos, populares y valientes con los que se comparten la edad. También es un buen momento de enfrentarse a fantasmas y brujas, ya que es una fórmula para superar miedos.
POR ÚLTIMO, SE LLEGA A LA ETAPA más difícil y determinante: la que abarca hasta la mayoría de edad. Se debe mantener el atractivo por la lectura, potenciar su entrega dependiendo del carácter de cada persona, pero los padres poco podrán hacer a partir de ahora en la elección de los libros. Se abandona la literatura propiamente infantil y pre-juvenil, y se enfrentan a la literatura en todos sus géneros. De todas formas, habrá una inclinación por parte del adolescente y el joven hacia un tipo de historias, y tal vez un desconocimiento de dónde encontrar lo que buscan, por lo que siempre serán bien recibidos los consejos.
IDEAS PARA FOMENTAR LA LECTURA ENTRE LOS HIJOS:
CREAR EN LA CASA un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos/as se puedan sumar.
HABLAR SOBRE LIBROS. Oír como se comenta el interés o incluso el aburrimiento que suscita la novela que tiene en las manos, crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto del lector.
LEER LIBROS ADECUADOS para el hijo(a). Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con sus hijos(as) va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños/as.
SABER ELEGIR EL LIBRO adecuado para iniciar en la lectura. Hay muchos libros infantiles sobre muchos temas y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. Siempre se debe saber cuáles temas o preferencias tiene su hijo(a) y cuáles títulos lo pueden atrapar.
CONVERTIR LA TELEVISIÓN EN una aliada no en un enemigo. Si la televisión es de sumo interés para su hijo(a) debe fijarse en los programas y las películas preferidas y tratar de buscar libros relacionados con su pasión.
LLEVARLOS A CONOCER BIBLIOTECAS y librerías. Existen bibliotecas y librerías que ofrecen muchos libros que se pueden leer en casa. Muchas de ellas también ofrecen actividades de animación, lectura y encuentros con algunos escritores.
INCLUIR EN LAS SALIDAS FAMILIARES una vuelta por librerías. Aunque no compren nada es bueno que estén pendientes de las novedades que están disponibles. Si por el contrario deciden comprar y se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.
ESTAR ATENTOS A QUÉ TIPO de lector es su hijo(a) y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos que no paran hasta que han terminado de leer. Hay en cambios otros que lo toman con más calma. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y hay muchos ávidos de novedades. Hay aquellos que prefieren leer de día, otros de noche. Sea cual sea el ritmo de su hijo(a) debe aprender a respetarlo ya que esto contribuye a consolidar el hábito.
NO EMPEÑARSE EN QUE LE guste lo mismo que a sus padres. Debe recordar que está forjando hábitos de lectura en su hijo(a) por lo que debe saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
COMPARTIR LA LECTURA. Cuando los niños crecen, se les pueden ofrecer los libros que estén leyendo los padres y después pasar un rato divertido comentando sus peripecias. La lectura será un atractivo tema de conversación entre padres e hijos. Cada vez que el padre o la madre termina de leer un cuento o novela, debe contárselo oralmente a toda la familia esforzándose en mostrar toda su capacidad actoral.
OTRAS IDEAS PARA LOS MÁS PEQUEÑOS:
DESPERTAR SU interés por los libros ilustrados y comentar con ellos las imágenes.
ESTABLECER UN horario de lectura (hora y días específicos).
LEERLES inicialmente un tiempo corto (5 a 10 minutos).
LEER PARTE de una historia cada día para despertar su interés por seguir escuchando la continuación.
COMENTAR LA historia leída y pedirles que expresen qué les gustó y qué no.
DEJAR QUE saquen sus propias conclusiones de la historia o libro leído.
INVENTAR finales para la historia leída y jugar a ser tal o cual personaje.
HABLARLES DE los autores de los libros, contarles su biografía, cuándo y por qué escribieron el libro.
LEERLES EN voz alta desde muy pequeños.
CAMBIAR DE libro sin mayor problema si la historia que se ha empezado no despierta su interés (siempre que no le pase lo mismo con todos los libros).
CUANDO EL niño(a) es pequeño conviene leer previamente el libro para poder comentarlo e intercambiar opiniones con él/ella.
ATENDER A sus preguntas e interrupciones con paciencia.
ORGANIZAR EN la habitación del niño(a) una pequeña biblioteca para incentivarles la familiaridad con los libros y enseñarles a valorarlos y cuidarlos.
DESDE PEQUEÑOS familiarizarlos con letras, pueden ser letras magnéticas pegadas en el refrigerador, carteles publicitarios, etc.
Definitivamente, leer es un hábito que no muchas personas tienen, pero también es un placer no sólo porque estimula la imaginación sino porque también enriquece el vocabulario y los conocimientos. En resumen, convierte al lector en una persona más culta e interesante. Los padres y las madres no sólo pueden sino que deben iniciar a sus hijos e hijas en la lectura, pues todo aquello que se aprende con amor, entre los brazos de padres y madres cariñosos, va a marcar una huella indeleble en la mente del niño o de la niña, quién al recordar la lectura como un espacio placentero va a cultivarla por siempre.
Fuente: http://creciendoenfamilia.com.do

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